miércoles 27 de octubre de 2010

Un labrador en el camino


Las ruedas aún no están listas para girar
Su redondez es ilusoria, y el aro metálico
Demasiado estable para alegrar dos días seguidos
Está igual de maltrecho que un enamorado desamado

Perdone usted
Me mira como si yo supiera la respuesta
Yo que solo tengo la torpeza de mis manos nerviosas
Y un sin fin de sueños por cumplir

Me interroga usted con su mirada de río
Y enarca sus finas cejas por mi impericia
Pero no me habla, y me deja envuelto en dudas cáusticas
A punto de saltar a su cintura como un liberto

Es usted cruel, pero fatalmente irresistible
Y mientras machaco algunas piedras 
Se pasea usted desconcertándome
Y deja caer sobre mí una de sus diablas sonrisas

¡Una sola!

Es usted sobrenatural en tanto el día la escolte
Pero luego, vuelve a ser carne
Y en sus pensamientos la clandestina noche interviene
Trayendo en sus rojas fauces la saliva del deseo

Abra un poco la ventana de su carruaje
Y deje pasar luz
Verá cómo entra junto a la brisa de mediodía
La enorme pasión que por usted siento.


1 comentarios:

  1. Siempre se divaga deliciosamente entre tus palabras, en un punto fino, nostálgico y sumamente poético, me encanta.

    Besiño..

    ResponderSuprimir