
Los ágiles dedos corren por el teclado
Saltan y juegan como riachuelo
Cada marca es un nacimiento ígneo
A veces la euforia de sus movimientos
A veces la vibrante agonía
Los espacios, los silencios, las notas
Alcanzan un estado más allá de todo entendimiento
Las fibras del alma se alargan
Casi hasta cortarse, temblando, en la víspera del llanto
En precaria e intensa exitación
Entonces no hay vigilia
No existe el mundo
Se duermen los sentidos
Y el pensamiento flota en cadencias
Hipnóticas
Es solo la música
La música
Y tú
Què serìa de nosotros sin mùsica y sin Ellas, uff esto serìa atroz. Abrazos fraternos.
ResponderSuprimirSalud-os desde Putre.