
Te ofrezco el inicio de una mañana soleada,
que llegó lozana al convoy de mis días
Orlados también, aunque sin pretensiones
Un par de arreboles serenos
Tamizados en los vitrales de mi ventana
Una estampida de Pegasos
Una ópera de Sirenas
Media docena de versos melosos
Y algunos secretos de Alquimia
…
Quiero seguir ensayando este oficio
El de poeta enamorado
Por el único y vivo afán de perderme en el entusiasmo
Sin más premios que observar la semejanza
De un pensamiento mío con una de tus pestañas
¡Pero me falta tanto para ofrecerte un somero descanso,
Una minúscula calma, un insignificante asilo!
Solo tengo este jirón aéreo para ti
Recíbelo, llévalo en tu bolsillo de ausencias
No es mucho, lo sé, pero es verdadero
Lo saqué de entre cenizas y noches septentrionales
Si te aburre, abandónalo en el banco de una plaza
No veré cuando lo hagas
Estaré ocupado en la recreación de tus gestos
Y en preservar tu huella en mi vereda.
Hecho sombra, pasaré por él
en la víspera de mi muerte.
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