Hay aquí en mi pecho un ardor, que punza y crece hacia dentro, se concentra y como un agujero negro arrastra mi pasión. No le temo, absorto en el vórtice estoy reconciliado. Oigo alejarse, en paz, los pasos del tiempo y los estruendos del espacio. De esta latencia las causas busco, y en una de las fotografías la veo. Eres tú el principio astronómico de la fuerza que me devora.
Me acerco a tu galaxia cual cometa inorbitado, perplejo, y lentamente caigo en la nada de tu desprecio. Una vez perdido en la oscuridad, dios no tiene razón, el amor no tiene sentido, y mi vida es eterna y fría como tu mudez.
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